sábado, 25 de septiembre de 2010

La pobreza de la musa

Patricia Romero Ramírez*
Sábado, 25 de septiembre de 2010

Alberto Blanco menciona en su ensayo “La pobreza de la poesía”, publicado en la Revista de literatura mexicana contemporánea, que la sociedad moderna ha relegado las “Bellas Artes” a un lugar privado, algo parecido a un limbo, “donde lo único que se le pide al artista es que produzca objetos tan bellos como inútiles”, “y donde al poeta se le pide –dice Blanco– que escriba inútil pero conmovedoramente”.
La decadencia que día con día se hace más notoria en México no comprende únicamente el plano económico, va más allá de lo que en momentos nos es perceptible, pues existe también una decadencia política, cultural, ideológica, artística, literaria, etcétera; Todas consecuencias de la primera.
En esta ocasión, me veo en la necesidad de limitar mis palabras a la cuestión artística y literaria. El país se encuentra en una situación en la que la pobreza abarca tanto al artista como a su obra. No se le apuesta a las artes, no parece que un cuadro, una escultura, o un libro de poesía, puedan dejar más ganancia que un ingeniero civil o, en recientes fechas, un militar o un policía. El gobierno invierte millones en festejos de una Independencia de la que nos es posible hacer un verdadero alarde, pero no invierte en impulsar a los artistas o en proyectos culturales.
Hay tal decadencia en las artes, la literatura, la música, el cine, que duele ver cómo el verdadero talento se esconde y se desperdicia, por no encontrar un espacio donde expresarse. Por qué ya no se ven tantos escritores como en tiempos pasados, ¿acaso ya no los hay? Al contrario, yo diría que hay muchos, el problema es que no figuran en ningún lado por falta de apoyo, porque prefieren dar vuelta, guardar los poemas en un cajón, y buscar un trabajo en el que “no se mueran de hambre”. Y aquellas personas que han logrado salir a la luz no han ofrecido más que trabajos un tanto vacíos, en muchos casos escasos de contenido. Es triste notar que personas como Carlos Cuauhtémoc Sánchez siguen invadiendo los estantes de algunas librerías, anunciados como alta literatura, o que Ricardo Arjona sigue siendo llamado poeta, cuando su escritura no es más que una rima fácil y mal rebuscada.
¿Pobreza en el arte o en los artistas? En lo comercial, en ambos, es cierto, pero porque ahora se apuesta a todo aquello que venda millones de copias sin que en realidad tenga un contenido, a aquello inspirado para las masas y no por las musas.

*Estudiante de Letras de la Facultad de Humanidades
andro0717@gmail.com

La necedad frente a la sensatez

César Octavio Cortés Velázquez
Sábado, 18 de septiembre de 2010

Dos sucesos graves envuelven a Cuernavaca y ponen a prueba la sensatez del alcalde de esta ciudad: el gran problema de la basura y el reciente incendio del mercado Adolfo López Mateos, ya ni hablar de los muertos, que diariamente son exhibidos sin ningún tipo de mesura en la televisión y “diarios”. Es momento para que el alcalde de Cuernavaca deje de lado su necedad, se muestre concienzudo y no lleve a cabo una obra que es inviable, por razones que conocemos de sobra pero que Martínez Garrigós desdeña. Sería conveniente que le dedicara más tiempo a la solución de estos dos problemas en vez de estar pensando en ¿un segundo piso en Plan de Ayala? La necedad del alcalde me hace recordar a sus antecesores, que de manera grandilocuente querían hacer pasar obras innecesarias por prodigiosas. Parece que gusta de copiar o más bien carece de creatividad para establecer iniciativas políticas, porque no conforme con dispensarle a la gente una pista de hielo y albercas públicas, ahora lo observamos impaciente por construir un segundo piso. No hay mejor movilidad que tener una ciudad limpia y un mercado en mejores condiciones, que un segundo piso donde mucha gente no tiene un automóvil particular y apenas tienen trabajos estables. Tiempo, dinero y esfuerzo esperemos los tenga el ayuntamiento para resolver estos dos importantes problemas y no para un segundo piso. En lugar de haber pintando los puentes con los colores representativos de su partido y pretendernos hacer rememorarlos, no hubiera sido más oportuno presentarnos un mercado limpio y seguro; y vuelve a evocarme a sus antecesores, panistas, que hicieran lo mismo, ¡vaya qué si es perspicaz el alcalde Martínez! Estos dos problemas son más urgentes resolverlos, ya que la basura, por un lado, es un foco de infección que pone en riesgo la salud de los ciudadanos, por el otro lado, el mercado ALM es pequeño para los locatarios, proveedores y clientes que acuden diariamente a él, además las dificultades en el tráfico vehicular, sin olvidar la deteriorada imagen de su entorno.
Esperemos que el alcalde solucione los dos problemas, por el bien de los cuernavacenses, ¡qué nada agradable la estamos pasando!, y no sólo pose para la foto.

*Estudiante de Filosofía en la Facultad de Humanidades UAEM.
cesar_cortesv@hotmail.com

sábado, 11 de septiembre de 2010

Generación

Shahar Reynaga J.*
Sábado, 11 de septiembre de 2010

Deus ex machina.

Donde se juntan las águilas yace su cuerpo muerto, ahora se ha retirado del mundo para ya no azotar. Nadie vio y nadie supo porque todos están ciegos de noche, se abrieron puertas subterráneas para dar condenas y nadie se enteró, porque estando dormidos no oyen la trompeta.
Se acabó el mundo, se derribó todo y se descifró el libro último para entender lo del presente siglo. Cayeron las mentiras, los engaños y las subversiones, las más grandes infamias para trastornar la mente se descubrieron, ¿guerras secretas?, ¿la manipulación maestra?, ¿la artimaña más elaborada?... ¿y sus representantes de fe falsa?, ¿quiénes son los maestros del engaño?...
Debe surgir la verdad desde los abismos cuando se abren y cierran en la tierra, pero ¡no están preparados, portan un grueso velo todavía! La guerra se librará por la palabra y el nuevo pensamiento para los oprimidos, cada cosa según su tiempo, para los ignorantes el conocimiento, para los incrédulos la historia, para los extraviados el camino, para la batalla el discurso sabio.
Regresará el significado de las palabras y su autoridad en el mundo, que la modernidad desvaneció, la significación será la verdad y su justificación el tiempo, para que sean usadas como espada, y la historia como escudo; la generación futura se hará presente muy pronto, los que hoy se preparan en ciencia, serán resistencia y revelación ulterior, y no será fugaz ni marginal su presentación porque los aclama el apoyo de su misión.
Donde se encuentran las estelas de sangre, se encuentran las llaves del orbe y en ellas la clave para despertar a los sonámbulos y darles luz, ni cien manifiestos lo podrán lograr, ni las arengas más joviales; ni se entenderán doscientos años sin la debida elucidación, ni su formación ni su trayectoria ni su futuro. No se entenderá el alumbramiento del poniente sino escuchan la verdad de la historia, a las voces, a los mensajeros y a las primicias. Basta de monsergas banales y retóricas del poder, leyes livianas, moral hipócrita de hombres pueriles, ¡alto!

*Estudiante de Letras de la Facultad de Humanidades UAEM

sábado, 4 de septiembre de 2010

Paz, y la invención de la realidad

Roberto Monroy Álvarez*
Sábado, 4 de agosto de 2010

La construcción de una identidad para México está, después de 200 años de independencia, apenas formándose. Después de que el escritor uruguayo, José Enrique Rodó, sugiriera la necesidad de formar una identidad para el americano, tal parece que nuestro país se atrasó en esta tarea. Es cierto, el nacionalismo está plagado en la historia oficial del país, pero no sé qué tan real sea una identificación del ciudadano común a una tradición llena del mito glorioso. Octavio Paz, en su Laberinto de la soledad, nos dice que el mexicano está perdido en un mar de identidades y al mismo tiempo, como un ente homogéneo, no puede aferrarse y ser sujeto de una representación cultural (por otro lado, veamos que quién escribe tal ensayo es el autor que forjó una tradición enorme en la literatura mexicana, algo así como el intelectual que escribió primero el texto y luego dominó la cultura. Por algo dijo Mario Benedetti, sobre la literatura mexicana de su tiempo, “La mafia mexicana (el grupo de Paz y compañía) fue… una experiencia casi única en América Latina. Octavio Paz es su dios…”). La identidad del latinoamericano es el efecto que la literatura ha buscado alrededor de estos sus doscientos años (recordemos que el cumpleaños también abarca a naciones como Colombia y Argentina); Fernández Retamar identificó al latinoamericano con la figura del grotesco Calibán, mientras años atrás, Simón Bolívar nos define como una mezcla entre los conquistadores de Europa y los nativos originarios. Controversial hablar de nuestro yo, más aún si fuerzas discursivas quieren construir nuevas tradiciones, nuevos mitos a quién atender el origen. El propio México que este año se presenta, como quinceañera emocionada, dispuesto a festejar su independencia, está atravesado por más de un mito histórico (o literario), por ello es difícil pensar en una relación realista que identifique a la totalidad de esta herida abierta llamada México (citando al EZLN, para diversificar el ensayo). La comunidad imaginaria que se propone para consumo nacional, ¿tendrá el peso para unir a un país? ¿Acaso el nuevo discurso institucional basado en la guerra para la seguridad es nuestro nuevo mito nacional?

*Estudiante de Letras de la Facultad de Humanidades UAEM
anarco91@hotmail.com

sábado, 28 de agosto de 2010

¿Y si quizás?

Everardo Martínez Paco*
Sábado, 28 de agosto de 2010

Absorto a mis pensamientos decidí caminar, estaba un poco cansado de correr y correr, apretaba mi puño con fuerza para de esta manera resguardar lo que entre mis dedos llevaba, me preguntaba: qué estaría haciendo en esos precisos momentos mi madre. Quizás estaría lavando la ropa que mi padre usaría para su flamante trabajo de chofer de microbús o quizás le estaría dando nuevamente esa comida fría y vieja especialidad de ella a esos pequeños hijos que supongo son hermanos míos, que igual que yo si pudieran, ya habrían salido corriendo, o tal vez, digo sólo tal vez, mi padre le estaría dando ese puñetazo sordo típico de él. Mis pasos se fueron haciendo cada vez más lentos, mi puño no apretaba con las misma intensidad, por un momento pensé en mi pequeño tesoro… Me pregunté qué estaría haciendo mi padre, quizás estaría ingiriendo una caguama, pero sólo una, o tal vez estaría tocando a uno de mis hermanos como hace mucho lo hizo conmigo, o tal vez estaría recostado, solamente recostado sin hacer nada. Mis pasos ya no se escuchaban, mi puño ya no sostenía nada, tenía la cabeza entre mis rodillas, las lágrimas corrían profundamente por mis mejillas, saqué de entre mis manos mi “mona”, la devoré como si fuera una enorme, suculenta y rica pieza de pollo, y me pregunté qué estaría haciendo mi madre, quizás estaría recogiendo el traje de papá de la tintorería, quizás estaría horneando un maravilloso pastel de manzana, o quizás estaría jugando con mis hermanos como lo hizo conmigo alguna vez, tiré la “mona”, recogí mi pequeño tesoro y caminé. Me pregunté qué estaría haciendo papá, quizás estaría tomando un poco de vino tinto, quizás le estaría leyendo un cuento a alguno de mis hermanos como sólo él lo sabe hacer, o tal vez estaría en su estudio, adelantando su trabajo o escribiendo algún bello poema, unas frías palabras me sacan de tan bello panorama pero las escucho muy lejos, ¡detente, alto ahí!, quiero pensar que no se refiere a mí, aprieto con fuerza mi puño y sigo caminando, ¡te he dicho que te detengas!, el espantoso sonido retumba en mis oídos, caigo sobre este hermoso charco de sangre, con mi mirada perdida, con la hermosa imagen de mis padres y me pregunto si quizás les hubiera gustado ese tesoro que llevaba para ellos.

*Estudiante de Antropología de la Facultad de Humanidades UAEM.

sábado, 21 de agosto de 2010

Conocimiento para el alma

Angélica Ayala Galván*
Sábado, 21 de agosto de 2010

El conocimiento de una comunidad es acumulable y se siente aún más cuando convives con su gente, cuando te comparten sus saberes sin nada a cambio. Aprender de las personas es como si te abrieran la puerta a un universo desconocido, en el que sientes que lo puedes todo.
De pronto un grito de jóvenes, niños y adultos se presenta ante mí y me regresa a la realidad, el poder que había sentido unos segundos antes, comienza a desvanecerse. La pobreza me recuerda que sigue ahí, en uno de los tantos pueblos aislados y globalizados del territorio mexicano.
Me siento indefensa, impotente ante un mar de personas que me han enseñado que todo se puede, menos combatir la muerte. La muerte que causa un dolor, un sentimiento o una sensación, en la madre que ve perder a sus hijos y los hijos que recuerdan a su madre en una nube, en un ave.
Me confundo, no sé en qué momento estos sentimientos dejan de ser naturales y pasan a formar parte de lo cultural. Entonces recuerdo a aquel cantante uruguayo llamado Jorge Drexler y su canción La vida es más compleja de lo que parece.
Mientras recuerdo la canción, un miedo e impotencia invade mi cuerpo al saber que en mi país se encuentra uno de los hombres más ricos del mundo y al mismo tiempo hay personas que tienen que sobrevivir con las remesas que mandan sus familiares desde aquel país amigo o enemigo llamado Estados Unidos. Por otra parte me invade una alegría al ver que la población vive y disfruta lo que tiene, sabe que sus costumbres y tradiciones la enriquecen.
El estar en contacto con formas de vida diversas a la mía, me ha concedido percatarme que una sonrisa, un abrazo o una palabra permite comprender y entender que las necesidades de las personas no necesariamente tienen que estar en aquel concepto que el gobierno insiste en llamarlo “progreso”.
Hoy regreso con una perspectiva diferente, apreciando cada instante, cada minuto, cada frase. Hoy “quiero esta misma alma para no olvidar lo aprendido”, como dice Mariana Vega en su canción Contigo. Al final la vida sin tropiezos no es vida, el reto es saber transformar los momentos difíciles en enseñanzas únicas para el alma.

*Estudiante de Antropología de la Facultad de Humanidades de la UAEM.
angyayala@yahoo.com.mx

sábado, 14 de agosto de 2010

Mórelos

Hugo G. Navarro*
Sábado, 14 de agosto de 2010

Perros de sombra y trajes de luz, abra la boca y sople o grite o gima o murmure y créelos, planee sus pies y su andar, brote lágrimas de sus ojos, póngales un pantalón de franela y una chamarra de poliéster azul cielo. Nómbrelos José María. Mórelos a un espacio y flúyalos para siempre a la muerte, híbridos de nombre y únicos errantes de su mundo, dependientes del tiempo en el que se creen libres y en el que viven esclavos. Hágalos felices pues, constrúyalos en el discurso, el único, el de la ficción, hágalos pensar que usted es verdad, que vean el cielo y los hogares que imitan sus colores, el filo de los balcones donde algunos harán el amor, las golondrinas que se dejan caer y no caen hasta donde están ellos, a menos que ellos mismos las hagan caer. Haga que los buenos modales les quiten la oportunidad de desarrollar la capacidad que les permita hablar al mismo tiempo que su interlocutor y que se entiendan; que callen cuando el otro hable y que hablen cuando el otro calle. Qué se les escape la realidad y que su mente construya imitaciones de ella para hacerlos sentir tranquilos.
Este texto está basado en otro que encontré en un baño público de la ciudad, lo que seguía no lo pude rescatar pues el agua que salpica del lavabo había difuminado las letras en el papel, ahora lo transmito porque he colaborado en la corrección de algunos aspectos respetando lo más posible la idea, y además he agregado términos y frases de mi cosecha; palabras que interpreté, frases que imaginé, oraciones que intuí de las que no se distinguían, de alguna manera lo he reproducido y a la vez lo he imaginado, creo que se queda más en el campo de mi imaginación que en el del texto primario que quizá era un poema o un cuento o una columna.
De estas últimas letras no sé mucho; yo creo que el primer texto decía: “Cállelos por favor, que no escriban en un periódico” pero he consultado a algunos amigos y creen que dice: “Escríbalos por favor, se extinguen en un periodo” y tergiversando las dos versiones dejo la frase final así: “escríbalos por favor, que no escriban en un periódico” para poder concluir que el texto era una especie de recomendación a un joven escritor al que le advertían que creara un personaje de tal manera y que no le pusiera como oficio escribir en un periódico. No creo que haya sido otra cosa.

*Estudiante de Letras de la Facultad de Humanidades UAEM